Un cambio de paradigma en la reforma electoral de Florida: un llamado al derecho fundamental al voto

24 de enero de 2013 - El desafío continuo de Estados Unidos es garantizar que la democracia funcione para todos. Aquí en Florida, conocemos ese desafío mejor que la mayoría. Hemos sido terreno cero para los desastres de las elecciones, tanto por circunstancias extraordinarias como por las acciones directas de algunos políticos estatales. Bajo la presión y el escrutinio ...

24 de enero de 2013 -

El desafío continuo de Estados Unidos es garantizar que la democracia funcione para todos. Aquí en Florida, conocemos ese desafío mejor que la mayoría. Hemos sido terreno cero para los desastres de las elecciones, tanto por circunstancias extraordinarias como por las acciones directas de algunos políticos estatales.

Bajo la presión y el escrutinio de la política estatal y nacional, la Florida con demasiada frecuencia se ha visto obligada por prácticas electorales no efectivas, a menudo a costa de los derechos civiles. El pasado solo ha reforzado la idea de que las políticas estatales están diseñadas para desalentar la participación plena. Solo necesitamos que nos recuerden la historia reciente, cuando la HB 1355 y las subsiguientes búsquedas intensivas de recursos de purgas de votantes histéricas hicieron que la votación fuera injustamente más difícil.

Incluso si optamos por olvidar estas transgresiones pasadas contra el proceso democrático, la verdad es que los arreglos retóricos simples y las declaraciones vagas no restaurarán la fe estatal o nacional en nuestro proceso electoral. La retórica actual del Gobernador Rick Scott no protege completamente a todos los floridanos y no llega lo suficientemente lejos como para hacer que la Florida avance. Sus sugerencias son muy inadecuadas para abordar la profundidad de nuestros problemas electorales y la realidad de la falta de confianza pública en nuestro sistema de votación.

Entonces, en lugar de dejar las reglas de gobierno a una oficina legislativa y ejecutiva cada vez más política y polarizada, el Derecho al voto debe convertirse en un derecho fundamental, consagrado permanentemente en el tejido de nuestro estado. Debe protegerse contra los caprichos de la influencia política y el dinero y debe ser ejecutado por una autoridad superior a cualquier partido o político. La legislatura también debería pasar a cambiar fundamentalmente la política de hacer que la votación sea un proceso confuso a uno que permita a las personas cumplir con su responsabilidad cívica de manera más simple y directa. Al final del día, las reglas deben ser coherentes y fáciles de entender. El proceso debe ser accesible y flexible.

Para responder al llamado y cumplir con la gran promesa de esta nación, el derecho al voto debe estar consagrado en la ley de Florida y en la constitución de nuestro estado. Las propuestas para ambos deben: